Las veteranas hot son unas perras

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Siempre he sido fan de esas veteranas hot, esas mujeres que exudan experiencia sexual. Mis amigos siempre cuidan a sus madres porque ya saben lo que me gusta y si las mujeres están como quieren ¡que no se resbalen! porque no lo pienso dos veces. Nunca pensé en protagonizar uno de esos relatos de incesto pero a todos nos toca una primera vez ¿no? Todo se dio de la forma menos esperada, esas veteranas hot son unas malas.

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Este tipo de relatos de incesto escapa de lo común para mí, me conseguí a una de estas veteranas hot donde menos lo esperé ¡mi propia casa! Las cosas se dieron un día en el que había una reunión familiar en mi casa, personas que en mi vida había visto, mujeres preciosas a las que tuve que llamar desde tías hasta primas, me las presentaron una a una a medida que fueron llegando a la reunión. Me mantuve calmado hasta que de la nada llegó el único que faltaba, un tío lejano que tenía muchos años sin ver.

Mi tío llegó acompañado de su esposa, una mujer hermosa de figura esbelta y senos perfectos, como salida de una película, puedo jurar que su caminar era tan hipnótico que la vi acercarse en cámara lenta. Yo soy el único hijo de mis padres y este tío es su primo favorito, su compinche de la infancia, digo esto porque al parecer yo desconocía a esta mujer pero ella parecía saber mucho de mí, o eso creía ella. Se acercó a mí y me abrazo de una manera tan cálida, pude sentir sus enormes senos posarse sobre mis mejillas, hasta logre escuchar los latidos de su corazón.

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Entramos y ya estábamos todos los que debíamos, así que comenzó la fiesta. Entre risas y copas de vino cuatro horas después la mayoría estaba abatido, yo no podía quitar la vista de esta tía tan bella que me habían presentado sendas horas antes, ella lo notaba, podía ver en mi mirada el deseo que yo exclamaba a gritos a través de mis ojos. Nunca pensé en compartir mis relatos de incesto, pero este sí que vale la pena compartirlo.

Pasaron dos horas más y nos encontrábamos los dos en la plazoleta del jardín hablando de experiencias y de cómo se habían conocido ella y mi tío. No se cómo salió a relucir el tema de mis preferencias sexuales dentro de la conversación, ya ambos estábamos bien pasados de copas y de la nada ella posó sus manos sobre mis hombros y dijo ¡eres un niño inocente, deberías dejar de meterte con esas mujeres que solo quieren aprovecharse de ti! Yo la miré y me reí, fue inevitable el contacto después de eso, no es por alardear pero ellas no pueden resistirse a esta sonrisa.

Pasaron quince minutos y ya ella de rodillas me daba placer, me decía cosas tan ricas que yo no cabía entro de mí mismo, nunca antes había disfrutado con una veterana como lo hice con esta mujer. Dentro de mí pensaba ¡uff que rica esta mujer, que buenos gustos tiene mi tío! La verdad ella sabía muy bien lo que estaba haciendo y yo con mi enorme pene estaba disfrutándolo todo ¡lo sé, tengo el infierno ganado! Pero no me molesta en lo absoluto.

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Se tragó mi pija completica y yo solo podía empujarla más y más adentro, ¡esa garganta parecía un agujero negro!, lo mejor del momento es que nunca nos preocupamos de si nos verían, mi semen baño su boca de adentro hacia afuera y la excitación fue tal que no pude evitar ponerla en cuatro patas y partirle el orto en ese mismo momento. Con mi pene dentro ella gritaba y yo le daba más duro ¡QUE NIVEL DE EXCITACIÓN! Las veteranas son unas perras y a mí me encanta tratarlas como tal.

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