Como las frutas ¡me encanta comérmelas maduritas!

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Las mujeres son como las frutas, muy verdes son ácidas y difíciles de comer, muy maduras son dulces pero muy flojas, maduritas en su punto son como me gustan. Las veces que he tenido la oportunidad de comerme a una de estas mujeres catalogadas como escort maduras siento que alcanzo el éxtasis, estas señoras sí que saben lo que hacen

MI EXPERIENCIA CON ESA DAMA FUE ESPECTACULAR

Nunca antes había pensado en meterme con una de esas escort travestis así que ese día cuando me fijé en ella me tomo por sorpresa darme cuenta después de haber compartido por unos minutos que se trataba de una mujer muy peculiar. En principio llegué y la vi de lejos con esa cintura y esas piernas tan largas y pronunciadas lo único que pensé fue lo que siempre pienso ¡escort maduras como me encantan! Después de vernos y charlar un rato nos fuimos a la pieza que yo previamente había apartado, su voz era algo extraño de asimilar aun siendo delicada podía sentirse una profunda y penetrante gravedad en ella, podías notar al hablarle que ser trataba de una de esas tan famosas escort travestis.

Muchos me habían comentado de ellas pero nunca me vi inclinado a tenerlas tan cerca, y que digo cerca ¡desnuda! Literalmente en pelotas en esa habitación de hotel, mi cuerpo se sentía un poco cohibido en principio pero después de unas cuantas caricias y una sesión intensa de besos pude dejar de lado mis tabúes y disfrutar de esa experiencia con esta especie de escort maduras que me estaba regalando el universo.

La habitación ardía, podía sentir como el placer invadía mi entera corporeidad, a medida que me fui familiarizando con su cuerpo comencé a disfrutar de sus destrezas, me ha hecho alucinar como ninguna antes lo había hecho, es de esas escorts travestis que no tiene nada de travestido ¿saben? Con esa mirada traviesa que tiene y esa cintura violenta característica de las escort maduras esta dama me mostró la práctica que hace la voz de la experiencia. Me llevo al cielo en un viaje ida y vuelta en el que yo como hombre nunca pensé arribarme.

Nuevas maneras de sexo con escorts maduritas

A decir verdad ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, incluyendo el agregado inherente a su condición de travestido, yo soy un chamo joven a pesar de que me gustan mayores, y esta señora que es una ¡gran señora! me enseñó muchas cosas acerca de la vida y la sexualidad, en realidad después de esa experiencia no fui el mismo, mis colegas tenían razón cuando hablaban de estas escorts. Son mujeres excepcionales de las cuales puedes aprender muchas cosas.

En fin desde que frecuento a este particular personaje me he vuelto adicto a su sexo, es uno de los más maravillosos tipos de sexo que he practicado, no hay limitaciones y me hace sentir el dueño del mundo no hay placer que no sepa consentir, lo que le pida me lo da además que es una muy buena compañía la que me propicia. La última vez que estuvimos juntos le pedí que vistiera de gala y la lleve a un lujoso restaurante en el centro, una vez allí la gente nos miraba mucho pero eso no me importa seguro pensaban que esa señora se estaba aprovechando de este jovenzuelo, lo que ellos desconocen es que esa mujer me da todo lo que quiero y en ese momento yo estaba dándole un poco de lo que merece después de todo lo que he recibido de su parte. Entre besos y risas terminamos colándonos en los sanitarios donde me sentí como Di Caprio en la película esa donde las realidades convergen y tienes que saltar arriesgándote a la muerte regocijándote de placer.

Sexo en argentina

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El sexo en argentina es como en todos los lugares del mundo, eso lo supe después que lo probé, pero las ¡putas argentas! No se comparan con ningunas de las putas del mundo, las putas argentas son las mejores, las más perras, aquellas con las que puedes hacer lo que te dé la gana literalmente lo que te dé la gana, esas mujeres hacen que adoptes una nueva conceptualización de lo que es el sexo.

LAS PUTAS ARGENTAS Y SUS MANIAS

Sexo en Argentina
Sexo en Argentina

Llegue a argentina aventurándome con unos colegas, nuestra travesía involucraba contar con cuantas putas podíamos tener sexo en un solo día, nos habían comentado que el sexo en argentina era excepcional en cuanto a experiencias y pues nos aventuramos a ver que tenían de cierto estos dichos. La verdad es que las putas argentas no escapan de lo común, la mayoría de ellas son muy hermosas y diversas en raza y tamaños, pero no son las putas lo que hace del sexo en argentina algo excepcional.

¡NO! Son ciertamente un grupo de putas en específico, se hacen llamar acompañantes vip. Estas mujeres son putas que se creen mujeres de clase alta pero a final de cuentas son lo mismo que una puta común, pero en esencia porque la verdad tener sexo con una de ellas sí que representa otro nivel. En principio porque cobran muchísimo más que las demás, muy por encima del precio que cobra una putita de barrio.

Bueno mis amigos y yo íbamos muy contentos al encuentro con estas mujeres que ya habíamos contactado. A todos nos citaron en lugares distintos y a mí me tocó ir a un hotel en el centro de la ciudad. Llegue y estaban ahí cinco chicas si, CINCO todas unas modelos de portada. Esas mujeres hicieron desastre con mi pene, una fiesta de coños para mí solo.

Hicieron fila para comerme la pija y yo mientras disfrutaba del desfile, tenía coños por todos lados ya no encontraba donde calentar mis dedos, una de ellas era una rubia hermosa que me veía con cara de mala, esa fue la que más me gusto y me la lleve a la ducha, entramos y la choque contra la pared, su cintura se quebró como si fuese una rama de ruda, podías poner una copa de cristal sobre ese culo y no se caería nunca. La tome por la cintura y empecé a penetrarla lentamente, tenía la vagina bastante estrecha y mi pene es grueso así que me costó un poco meterlo completo.

Una vez adentro fue una de las mejores experiencias en una ducha, antes había tenido sexo en duchas con otras mujeres pero está en particular hacia que mis ganas aumentaran cada vez más, sus gemidos eran de otra galaxia, y con cada que yo entraba ella se ajustaba más y más a la forma de mi miembro, gemía como gata en celo, yo la agarraba del cabello y frotaba sus senos con mis manos. No sabía de dónde agarrar porque por donde la miraba me encantaba.

Tenía una cinturita que entre mis manos parecía podía quebrarse pero eso no me importó a la hora de reventarle ese orto, ¡me encanta cuando las mujeres disfrutan de un buen anal! Y esta sí que sabía lo que era disfrutar, se movía como si una diosa del caribe se hubiese apoderado de sus caderas al ritmo de unos tambores, juro que me sentía en otro universo estando dentro de su culo. Le acabe dentro, que cosa más maravillosa, la experiencia dentro del baño fue tan excitante que no me quedaron ganas de tocar a ninguna otra.

Quede exhausto después de ese maratón de sanitario, perdí la apuesta con mis amigos pero gane una de las mejores experiencias de mi vida sexual.