Sexo en argentina

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El sexo en argentina es como en todos los lugares del mundo, eso lo supe después que lo probé, pero las ¡putas argentas! No se comparan con ningunas de las putas del mundo, las putas argentas son las mejores, las más perras, aquellas con las que puedes hacer lo que te dé la gana literalmente lo que te dé la gana, esas mujeres hacen que adoptes una nueva conceptualización de lo que es el sexo.

LAS PUTAS ARGENTAS Y SUS MANIAS

Sexo en Argentina
Sexo en Argentina

Llegue a argentina aventurándome con unos colegas, nuestra travesía involucraba contar con cuantas putas podíamos tener sexo en un solo día, nos habían comentado que el sexo en argentina era excepcional en cuanto a experiencias y pues nos aventuramos a ver que tenían de cierto estos dichos. La verdad es que las putas argentas no escapan de lo común, la mayoría de ellas son muy hermosas y diversas en raza y tamaños, pero no son las putas lo que hace del sexo en argentina algo excepcional.

¡NO! Son ciertamente un grupo de putas en específico, se hacen llamar acompañantes vip. Estas mujeres son putas que se creen mujeres de clase alta pero a final de cuentas son lo mismo que una puta común, pero en esencia porque la verdad tener sexo con una de ellas sí que representa otro nivel. En principio porque cobran muchísimo más que las demás, muy por encima del precio que cobra una putita de barrio.

Bueno mis amigos y yo íbamos muy contentos al encuentro con estas mujeres que ya habíamos contactado. A todos nos citaron en lugares distintos y a mí me tocó ir a un hotel en el centro de la ciudad. Llegue y estaban ahí cinco chicas si, CINCO todas unas modelos de portada. Esas mujeres hicieron desastre con mi pene, una fiesta de coños para mí solo.

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Hicieron fila para comerme la pija y yo mientras disfrutaba del desfile, tenía coños por todos lados ya no encontraba donde calentar mis dedos, una de ellas era una rubia hermosa que me veía con cara de mala, esa fue la que más me gusto y me la lleve a la ducha, entramos y la choque contra la pared, su cintura se quebró como si fuese una rama de ruda, podías poner una copa de cristal sobre ese culo y no se caería nunca. La tome por la cintura y empecé a penetrarla lentamente, tenía la vagina bastante estrecha y mi pene es grueso así que me costó un poco meterlo completo.

Una vez adentro fue una de las mejores experiencias en una ducha, antes había tenido sexo en duchas con otras mujeres pero está en particular hacia que mis ganas aumentaran cada vez más, sus gemidos eran de otra galaxia, y con cada que yo entraba ella se ajustaba más y más a la forma de mi miembro, gemía como gata en celo, yo la agarraba del cabello y frotaba sus senos con mis manos. No sabía de dónde agarrar porque por donde la miraba me encantaba.

Tenía una cinturita que entre mis manos parecía podía quebrarse pero eso no me importó a la hora de reventarle ese orto, ¡me encanta cuando las mujeres disfrutan de un buen anal! Y esta sí que sabía lo que era disfrutar, se movía como si una diosa del caribe se hubiese apoderado de sus caderas al ritmo de unos tambores, juro que me sentía en otro universo estando dentro de su culo. Le acabe dentro, que cosa más maravillosa, la experiencia dentro del baño fue tan excitante que no me quedaron ganas de tocar a ninguna otra.

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Quede exhausto después de ese maratón de sanitario, perdí la apuesta con mis amigos pero gane una de las mejores experiencias de mi vida sexual.

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